El poder vital de las células madre

(Traducción del artículo Living with cancer: The lifesaving power in stem cells de New York Times) 

Por Susan Gubar, Abril 18, 2019


Después del nacimiento de mis bebés en los 70s, el cordón umbilical que me conectaba con ellos era cortado y tirado. Pero en la actualidad la sangre del cordón puede ser almacenada en un banco. Contiene células madre con el potencial de salvar la vida de pacientes leucemia, linfoma o anemia falciforme. 

Los tratamientos con células madre han estado últimamente en las noticias porque algunas compañías han sido acusadas de vender tratamientos no aprobados que pueden dañar a los pacientes. A principios de mes, el fiscal general de Nueva York presento una demanda contra una de estas compañías, alegando que deliberadamente realizó procedimientos no aprobados en pacientes con una variedad de condiciones médicas. Pero hay usos legítimos y vitales con sangre de cordón que no se deben perjudicar por estas compañías engañosas. 

A los mentirosos y ladrones no se les debería permitir restar valor a la investigación científica legítima que ha hecho algo místico de los poderes regenerativos de la sangre del cordón umbilical. 

Una lectora que está embarazada y que su primogénito ha recibido tratamientos exitosos para la leucemia me preguntó recientemente sobre el almacenamiento de la sangre de cordón. Su obstetra le sugirió que almacenar la sangre de cordón de su nuevo bebé como un seguro en caso de que su primer hijo tuviera una recaída. Los trasplantes de cordón umbilical pueden ser utilizados para reconstituir el sistema inmunológico de un paciente. La sangre de un hermano tiene buenas probabilidades de ser compatible para un trasplante. 

Hay dos impedimentos que pueden influenciar a los padres contra la práctica sin riesgos de almacenar el cordón umbilical. Primero, algunos obstetras creen que una pequeña espera antes de pinzar el cordón umbilical de un bebé puede mejorar el bienestar del niño, pero el pinzamiento tardío compromete el volumen y calidad de las células recolectadas de la sangre de cordón. 

El segundo impedimento potencial, es el costo del almacenamiento, que depende si el banco es público o privado. El acto de donar sangre de cordón a un banco público, que no es para el uso del bebé o la familia que lo dona, es gratis y provee un servicio genuino para otros americanos. El almacenamiento privado, para el bebé o la familia del bebé, tiene un costo inicial y cargos de mantenimiento anuales; sin embargo, los padres que esperan un bebé y que tienen hijos con antecedente de cáncer, a menudo pueden obtener asistencia financiera. 

Las células de cordón almacenadas se han utilizado en más de 40,000 trasplantes alrededor del mundo para tratar desórdenes genéticos, malignos o no malignos. Me sorprendí cuando descubrí que el investigador que jugó un papel crucial en el origen de los trasplantes de sangre de cordón trabaja en el centro del cáncer que me mantiene con vida. 

Él es el Dr. Hal Broxmayer, un profesor distinguido de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana. Le pregunté sobre los beneficios de los trasplantes de sangre de cordón, así como sobre cuándo él y sus colaboradores descubrieron la idea y hacia dónde se dirige la investigación. 

¿Los trasplantes de sangre de cordón son mejores a otros tipos de trasplantes? Todos tienen ventajas y desventajas, explicó el Dr. Broxmeyer. La sangre de cordón es más fácil de recolectar que la médula ósea, genera menos enfermedad injerto contra huésped grave, y puede ser usada con una “compatibilidad HLA menos rigurosa.”  Sin embargo, la sangre periférica movilizada (recolectada de la sangre periférica) injerta más rapidamente en la médula ósea, la cual injerta más rápido que la sangre de cordón. Muchos investigadores estudian métodos para “acelerar el injerto de las células de la sangre de cordón,” así como él. 

¿Cuáles padres deberían considerar almacenar? El Dr. Broxmeyer cree que las familias deben de llegar a esta decisión con ayuda de médicos informados. “Yo personalmente hubiera almacenado la de mis dos hijos, si no hubieran nacido antes de que se empezara con este campo,” dice él. “Si tenemos almacenada la sangre del cordón de mi nieta” 

¿Cómo el Dr. Broxmeyer, un biólogo, ayudó a empezar este campo de estudio? Su laboratorio, sirviendo como el primer prototipo de banco de sangre de cordón para unidades obstétricas alejadas, comenzó a estudiar la capacidad de células madre y progenitores hematopoyéticos para curar enfermedades a principios de los 80s. El equipo del Dr. Broxmeyer generó suficientes datos para convencer a la comunidad médica que los trasplantes de sangre de cordón podían funcionar. La Dra. Eliane Gluckman, en el Hospital Saint-Louis en París, aceptó realizar los procedimientos con las células del laboratorio del Dr. Broxmeyer y de seguir sus sugerencias al hacerlo. 

En octubre de 1988, el laboratorio del Dr. Broxmeyer envió 5 onzas de sangre al extranjero para el trasplante que requería Matthew Farrow de 5 años de edad, que tenía anemia de Fanconi: su médula ósea no podía crear suficientes células de la sangre sanas. Las 5 onzas provenían del cordón umbilical de la hermana recién nacida de Matthew. Tres semanas después del trasplante los conteos de sangre del Matthew regresar a la normalidad y, añade el Dr. Broxmeyer con orgullo, “el continua vivo y saludable.” Fue el primer trasplante de sangre de cordón. 

Las unidades de sangre de cordón criopreservadas fueron las siguientes, entregadas en mano a hospitales en Baltimore, Cincinnati, Minneapolis, para trasplantes de sangre de cordón de hermanos. El primer trasplante de sangre de cordón para un niño con leucemia ocurrió porque una abuela leyó un artículo de una página en una revista que mencionada el trabajo del Dr. Broxmeyer; ella convenció a los doctores de John Hopkins de usar sangre de cordón de su laboratorio. Para principios de los 90s, él estaba convencido de que “los trasplantes de sangre de cordón tenían un lugar real en el tratamiento y la asistencia médica.”

En sus discusiones sobre los esfuerzos clínicos y en el laboratorio para mejorar los procedimientos con sangre de cordón, el Dr. Broxmeyer argumenta que la sangre de cordón es particularmente importante para pacientes con orígenes raciales y étnicos distintos los cuales pueden encontrar dificultades para obtener un donador compatible. Se realiza investigación para determinar si la sangre de cordón puede ayudar en asfixia neonatal, parálisis cerebral, infartos cerebrales y autismo, pero el “está en espera de pruebas clínicas definitivas para estos otros usos.”

El trabajo como el del Dr. Broxmeyer contribuye al progreso en la asistencia médica que nos beneficia a todos. Él es un paciente con cáncer. Mi primera oncóloga, la Dra. Daniela Matei, lo escuchó hablando después de su traqueotomía, por una cirugía por cáncer de tiroides. El quería compartir uno de sus descubrimientos con sus colegas antes de que se publicara, ella explicó, y luego añadió, “su autentico amor por la ciencia fue muy conmovedor.” La recaída del cáncer solo ha aumentado su compromiso para entender mejor los procesos normales y malignos de las células. “Si algo ha pasado” me dice, “es que he estado mas enfocado y he trabajado más duro desde el diagnostico.”

Incitada por sus logros, tengo un loco orgullo en la coincidencia de que el Dr. Broxmeyer iba al Brooklyn College en los mismos años que yo iba al City College. Instituciones públicas de educación superior: ¿Dónde estaríamos sin ellas? ¿O sin todas las asiduas abuelas que reenvían artículos de salud a buzones de correo alrededor del mundo?

Susan Gubar, ha estado luchando contra cáncer de ovarios desde el 2008, es una distinguida profesora emerita de Inglés de la Universidad de Indiana. Su más reciente libro es “Late-Life Love.”



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