Según la Organización Mundial de Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento que puedes ofrecerle a tu bebé durante los primeros seis meses de vida, y es la manera más natural y normal de alimentarlo.

Si bien es una etapa hermosa donde estableces una conexión sentimental sumamente importante con tu bebé, habrá desafíos a los que te verás enfrentada mientras disfrutas de ella.

Aquí te contamos un poco más sobre lo que vas a vivir y te compartimos algunos tips para que tanto tú como tu bebé la disfruten lo más posible..

Manténte hidratada

Una buena hidratación en el organismo es indispensable en todo momento; sin embargo, durante esta etapa debes ser más cuidadosa e incrementar el consumo de agua en un 30%. Una correcta hidratación podría variar dependiendo de tu organismo, pero entre 2.5 y 3 litros al día estarías dentro del rango. Si tu bebé nace en verano, debes beber un poco más, pues por medio del sudor aumenta la pérdida de líquidos y sales. Como tip extra, consume este vital líquido con baja mineralización.

Problemas en los pezones

Lo más común es que los problemas se deriven de un mal agarre del pezón, pues en caso de que tu bebé no succione correctamente de tu pecho puede empezar a agrietarse o inflamarse derivando una escasez de leche. Si notas que tu pequeño solo toma con sus labios el pezón, ayúdalo a succionar correctamente apretando y colocándolo delicadamente en su boca succionando aureola y pezón.

Cantidad de leche (mucha o poca)

Debes contemplar que el ritmo de la lactancia toma su tiempo y se va adaptando conforme tu bebé comienza su alimentación. Al principio es normal un exceso de leche, pues las hormonas van adaptándose a esta nueva etapa. En caso de sentir que produces poca, no lo tomes como falsa alarma, quizá es la necesaria, pues la deficiencia se presenta en mínimas ocasiones. Recuerda que la leche que produzcas es la que tu pequeño va necesitando.

Rechazo del pecho

Puede suceder al poco tiempo de comenzar la lactancia, y se llega a dar por una mala experiencia de tu bebé tratando de succionar. Otra razón sería haber probado el biberón y encontrarlo más cómodo. Así como algún aroma en tu piel que le desagrade. Para evitarlo, prescinde de perfumes o cremas con fragancias.

Mala postura

Para evitar futuros dolores de cervicales, de espalda, e incluso de vientre y abdomen, es preciso que adoptes una postura cómoda sentándote con tu tronco recto sin dejar caer el cuello hacia adelante. Una mala postura podría no solo hacerte pasar un mal rato alimentando a tu bebé, sino problemas futuros en estas zonas. Incluso puedes probar con las almohadas de lactancia, son ideales para descargar en ellas el peso de tu bebé asegurando una buena postura para ambos.

 


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