La palabra NO en la educación de un niño, lejos de contribuir a su buen desarrollo, puede propiciar un crecimiento con tendencia a lo negativo, de ahí la importancia de elegir las palabras adecuadas a la hora de educarlo.

Si bien el “NO” detonaría una actitud y carácter negativo en el niño, el exceso de “S͔ también podría afectar su desarrollo y desenvolvimiento social, pues estarían acostumbrados a siempre “obtener” lo que quieren, o crecerían sin saber aceptar los "NO" de la vida.

Entonces, ¿cómo encontrar un equilibrio para ayudarlos a ser personas independientes y con gran inteligencia emocional?

La clave de oro es aprender a educar a nuestros hijos de forma positiva, reduciendo los "NO" que escuchan en su día a día, transformándolos en oraciones positivas con consecuencias claras.

“No te subas ahí”, “no llores”, “no puedo jugar ahora”, “no es tiempo de ir al parque”, son algunas de las frases negativas que solemos repetir continuamente. Nosotros las escuchamos muchas veces, y es fácil que tendamos a repetirlas, sin embargo, todas y cada una de ellas pueden ser transformadas a una oración positiva:

“No te subas ahí” por “Bájate de ahí, te puedes lastimar”.

“No llores” por “Es momento de reír”.

“No puedo jugar ahora” por "Jugaremos juntos cuando haya terminado de trabajar"

“No es tiempo de ir al parque” por “Hoy podemos jugar en casa”.

Aquí te dejamos las cinco claves de oro que te facilitarán tornar lo negativo en positivo:

Explícale las consecuencias de las cosas: Hacerle ver lo mal que terminarán sus actos si son negativos (pegarle a su hermano o romper los juguetes) le dará una visión de su mal comportamiento ayudándolo a desarrollar su análisis y criterio.

Pospón su petición: Hazle saber que en ese momento no se puede llevar a cabo lo que él desea porque estás ocupada, pero que en cuanto tengas disponibilidad podrán cumplir su deseo.

Háblale con humor: Si sabes que puedes herir sus sentimientos trata de dosificar tu voz llevándola a un nivel más tenue o incluso divertido, esto aligerará su malestar y verá que no sucede nada si se posponen sus deseos o se le corrige.

Hazle saber las normas: Evita tener que llegar al llanto tras negarle un dulce. Establece reglas a seguir desde el principio y ayúdale a entender la razón por la que deben ser acatadas.

Dialoga: Habla con él del tema evitando enfoques negativos y lleguen a una resolución que convenga a ambos. No solo evitarás la negatividad, sino que aprenderá a entablar conversaciones para llegar a soluciones.

Así de fácil es cambiar su entorno de lo negativo a lo positivo, ¡y esto empieza desde que salen de tu panza!



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